16 dic. 2014

Dulces dieciséis y otros relatos



En algunas ocasiones, lo cierto es que muy pocas, te ofrecen un encargo de estas características.
Un encargo en el que recibes un texto con la única indicación de hacer lo que te inspire ese texto. Y nada más.


Lees el texto y resulta que es muy bueno y en tu cabeza se transforma en un diluvio de escenas, colores, personajes, paisajes...
Te frotas las manos y coges el lápiz para atraparlas antes de que se diluyan. Haces un montón de bocetos rápidos, pero garabateados sobre el papel pierden todo su lustre. De momento lo dejas y te dedicas a otros proyectos que ya tienes en marcha.


Y una mañana, justo antes de levantarte, en medio de ese duermevela que precede al despertar, nuevamente acude ese relato en forma de sueño. Todas esas ideas que habías tenido, han ido cocinándose poco a poco durante el sueño, a hurtadillas, y en el momento en que están en su punto óptimo acuden de nuevo. Y aparecen ensambladas de modo diferente. Nunca se te hubiese ocurrido unir las piezas de ese modo... ¿O tal vez sí?


Saltas de la cama, haces otro boceto rápido de esa nueva idea, pero solo por si acaso, porque esta vez la idea es clara e inspiradora y sabes que a lo largo del día no solo no va a esfumarse, sino que le van a salir raíces, tallo y va a florecer en cuanto le dediques un poco mas de tiempo.


Y así es como nace una ilustración como esta. En la que disfrutas dando rienda suelta a tus instintos de ilustrador. Sin cortapisas, objetivos, ni otros condicionantes que te obligan a deambular a través de un pasillo demasiado estrecho.

Y así es como ha nacido esta ilustración. Que tiene el honor de ocupar la portada del primer volumen de una estupenda colección de antologías a cargo de Cyberdark,net y que esta vez recoge una muy recomendable recopilación de relatos de Eduardo Vaquerizo.


El primer volumen está a puntito de salir del horno. Así que ya podéis incluirlo en la carta a Sus Majestades.