29 abr. 2013

Los impostores


Esta es la ilustración de portada para el libro Los impostores de Alfred Bester. Publicado por Gigamesh.

Normalmente recibo instrucciones mas o menos precisas de lo que el editor quiere ver en la portada de su libro. Pero por un cúmulo de circunstancias en la editorial, no pudieron facilitarme muchas orientaciones. De modo que lo mas sensato era el texto por mi cuenta hasta dar con ese pasaje capaz de evocar una imagen lo suficientemente interesante para plasmarla en la portada.
Tras unos cuantos capítulos por fin apareció una escena de cacería sobre la helada superficie de Ganimedes, satélite de Júpiter.


Afortunadamente, mi propuesta plasmada en uno de mis bocetos ultrarrápidos gustó en la editorial.
A menudo creo que con mis bocetos fuerzo demasiado el dicho "Una imagen vale mas que mil palabras".

Habitualmente trabajo a partir de fotografías. Y el libro estaba repleto de escenas mas bien cotidianas que hubiesen resultado muy fáciles de resolver con ayuda de algún incauto que se dejase fotografiar para la ocasión.


Pero no, elegí una escena en la que aparece un cosmonauta en la superficie de un satélite helado y yermo. Y prescindiendo de los astronautas de la NASA no suelo toparme con gente vestida de astronauta para obtener unas buenas imágenes. De modo que me tocó construir un auténtico frankenstein. Lo que implica horas y horas de documentación gráfica y alguna que otra película de Ci-Fi, que siempre resulta inspiradora. Al final, uniendo fotos de varios juguetes, tubos de aspiradoras y algunos artefactos que tomé prestados a la NASA conseguí dar forma al protagonista de la portada.


En cuanto al entorno lo tenía muy claro. Ganímedes es descrito en el libro como un satélite rocoso y helado, sin atmósfera. De modo que lo más adecuado era un cielo oscuro plagado de estrellas y, como no, presidido por un imponente Júpiter, que me serviría para enmarcar al protagonista. Finalmente me tomé la licencia de añadir un poquito de atmósfera para poder emplear tonos azules y hacer más gélida la escena.

Quizás el elemento que mas choca en la escena es esa lanza que porta el cosmonauta. Resulta demasiado sencilla pensando en la tecnología que puede propiciar una escena como esta. La explicación a esto y otros detalles la encontraréis en el libro. Es realmente sorprendente.